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Actualidad Gatuna

Protector muebles y fundas

¿CÓMO EVITO QUE MI GATO RASQUE EL SOFÁ?

Muchos somos los amantes de gatos que sufrimos el maltrato que nuestro gatito querido propina a nuestros muebles y, más concretamente, a nuestros sofrás.

Los gatos, por su naturaleza, tienen la necesidad de marcar su territorio con las uñas, además de que las afila, deja feromonas allí donde rasca para delimitar su zona de control territorial.

Además de esta evidencia conocida por todos, también hay que saber con respecto a estos maravillosos felinos, que además de rascar para marcar territorio, muchas veces el arañazo que se lleva nuestro sofá es por puro aburrimiento del peludito.

Puedo afirmar ésto basándome en mi propia experiencia, que os cuento a continuación.

Siempre he tenido «a mi cargo» algún pequeño gatito, desde muy pequeña. O bien cuando vivía en casa con mis padres (aquí no me hacía yo mucho cargo, más bien mi madre), o bien en el campo ( aquí los gatos en semi libertad tienen otras conductas y por lo menos yo no tenía problemas con que me rascaran los sofás). Pero es desde hace relativamente poco que adopté dos gatitos hermanos y conviven conmigo en un piso en la ciudad.

Compré, para acomodar y gatunizar mi casa a ellos, todo lo necesario para cubrir sus necesidades básicas. Compré comida, también comederos y bebederos varios, su cajón arenero y su arena. Por supuesto también compré algunos juguetes variados porque no sabía qué les podría gustar más. Descubrí pronto que les gustaba jugar con todo, jeje.

Yo pasaba mucho tiempo fuera de casa por aquel entonces y volvía tarde y muy cansada. Aunque a ellos eso les daba igual. Y claro, a mí me encanta dedicarles tiempo y no podía hacerlo tanto como me gustaba. Eso a ellos les afectó de tal manera que cuando volvía a casa y cenaba y me tumbaba en el sofá, ellos empezaban a rascarlo.

Yo no es que sea una persona demasiado materialista y superficial, pero reconozco que tener el sofá hecho un adefesio me rompe un poco la paz mental. Así que me puse en acción! ¿Cómo puedo evitar que mis queridos gatitos destrocen el sofá? ¿ Y si les da por rascar las cortinas? ¿ Y si les da por romperlo todo?

Encontré mucha información sobre la necesidad que tienen los gatos de marcar su territorio, de estirar sus cuerpecitos mientras arañan alguna superficie como podría simular un tronco de árbol. ¿Sabías que los gatos se relajan al estirar sus cuerpos?

Les proporcioné rascadores, cubrí las patas de las mesas y sillas con sisal, compré dos secciones de tronco de árbol para darles para rascar lo más natural posible, y ni con esas.

Compré un spray anti-arañazos que me costó un dineral y que en su etiqueta ponía:

  • Vaporizar las zonas a proteger.
  • Su gato se alejará de las zonas vaporizadas.
  • Repetir la operación cada 2 semanas hasta que su animal deje de rascar.

Miau!! Eso tampoco funcionó. Es más, a mis gatos parecía gustarles más esas zonas… Quizá lo probé tarde y mal, tampoco digo que no funcione, sólo que a mí no me quitó el problema. Mis gatos son muy persistentes.

Mi desesperación iba a más y mi ansiedad aumentaba. No podía seguir en esa situación. Y continué leyendo y leyendo sobre el asunto.

Los gatos necesitan rutinas, mucha actividad cuando son cachorros y mucha atención cuando son gatos algo dependientes de su humano. Así que comencé un planning de comidas y juegos.

Les confeccioné una caja rascadora, que les encanta. Compré una caja vacía y cubrí su base con rascadores planos. Así evitaría que todos los trocitos de cartón que rascaran se esparcieran por la casa. Además la coloqué justo al lado de la parte del sofá donde les gusta rascar, y triunfé!

Para que entendieran que esa caja era lo que más les iba a gustar para rascar, o al menos eso quería yo, cada vez que rascaban el sofá, yo los cogía y los metía en esa caja para que siguieran allí rascando mientras les acariciaba y les decía cosas bonitas. Quería un cambio de actitud radical.

La novedad duró algunas semanas, pero con el tiempo volvieron a su rutina. Y comencé a sospechar que lo que hacen es rascar para que yo me levante y juegue con ellos, porque es lo que sin querer les hice aprender.

Cada vez que se acercaban al sofá al rascar yo les reñía, me levantaba para quitarlos de ahí, y me ponía a jugar con ellos para distraerles de la faena que tenían con mi sofá. Y claro, al final esa fué la rutina que yo, inconscientemente, les hice aprender. Era ya matemático. Les ponía de comer, jugábamos y yo me tumbaba en el sofá y ellos venían a rascarlo.

La solución fué comprar un protector de sofá de sisal, que es una textura que a mis gatos, y a todos en general, encanta.

Al colocar la funda protectora de esquina para el sofá la cosa cambió. Ellos continuaron con su rutina, pero yo ya no les hacía caso cuando iban a rascar el sofá. Así que pasados unos días desistieron de hacerlo ya que no conseguían su propósito, ya no captaban mi atención.

Yo empecé a estar más relajada y eso se lo trasmití a ellos. Les hice entender que no iban a conseguir llamar

mi atención haciendo algo malo, más bien lo contrario.

Así que mis recomendaciones para que tu gato no rasque en tus muebles, cortinas, puertas y demás son:

  • Proporciónales zonas para rascar.
  • Crea una rutina de juegos con él. Así harás que gaste su energía, desarrolle su fuerza, y crearás un vínculo con tu gato que permitirá que te haga caso y así mejorará su conducta.
  • Piensa que las cosas sólo son cosas, y que si tu gato rompe algo, no pasa nada, se cambia o ya no se tiene. Hay que entender la naturaleza del animal salvaje con el que vives. Y no dudes que merece la pena.
  • Consulta con un experto en comportamiento felino si crees que tu gato tiene algún problema grave de disciplina.